viernes, junio 01, 2007

Armando Reverón rompió su récord en subasta de Nueva York

Nueva York.- En Sotheby's esperaban récord por las obras del artista venezolano Armando Reverón, pero no podían darlo por hecho hasta que sonara el martillo en la sala y el último postor se llevara la deseada pieza por la que puja. Eso fue lo que pasó el pasado miércoles y jueves en las subastas de arte latinoamericano de la casa de remates: las dos obras de Reverón batieron récord del artista. Paisaje de 1930 partía con un estimado de entre 300.000 y 400.000 dólares y finalmente un comprador anónimo se lo llevó por 456.000, superando la máxima cifra que se ha pagado por un trabajo del creador de Macuto (332.500 dólares por Retrato de Casilda vendido en 1997).
También el dibujo Las tres modelos de 1947, que partía con un estimado de 150.000 a 200.000 dólares, perteneció a la colección Inocente Palacios de Caracas antes de pasar a manos de un coleccionista privado de Nueva York y estuvo expuesto en la reciente retrospectiva del MoMA, obtuvo récord por un trabajo sobre papel al venderse por 312.000 dólares (el anterior por un dibujo de Reverón estaba en 168.000).
"Ha sido un gran placer conseguir estos resultados por los trabajos de Reverón, con récords espectaculares por la pintura y el dibujo y con pujas desde Venezuela y Estados Unidos", señaló a este diario Carmen Meilán, directora del Departamento de Arte Latinoamericano de Sotheby's, añadiendo que espera que la retrospectiva que le dedicó este año el MoMA, y que permitió a los estadounidenses acercarse por primera vez al trabajo de Armando Reverón, "anime a otros museos del mundo a dar a conocer la obra de este artista único". Precios superados
Pero además del "Loco de Macuto", las obras de otros tres venezolanos y grandes representantes del arte cinético estuvieron presentes en la subasta. Y los tres superaron el precio estimado. Así, Jesús Rafael Soto firmaba Blanco sobre blanco (vendida por 288.00 dólares) y Pequeña escritura (por 96.000). Otro comprador anónimo pagó 384.000 por Líneas separadas, de Gego, que no pudo superar su récord establecido en 411.200 dólares desde el año 2004 por Reticulárea cuadrada. Y por último Physichrome, de Carlos Cruz-Diez, alcanzó la cifra de 66.000 dólares.
En cuanto al resto de las obras latinoamericanas, la venta recaudó un total de 21,4 millones de dólares, superando con creces el estimado de 19 millones. La estrella del remate fue Danza afrocubana de Mario Carreño, por la que esperaban 800.000 dólares y finalmente se vendió por 2,6 millones. Venta cerrada con un gran aplauso para Cernuda Art Consultants Inc., el comprador de esta pintura recientemente redescubierta en una colección privada estadounidense y que no había sido vista en público desde la exposición Pintores Cubanos Modernos organizada en el MoMA en 1944, un año después de su ejecución.
Otro coleccionista privado logró el siguiente gran récord de la jornada: Composition (1932), del uruguayo Joaquín Torres-García, que perteneció a la Neumann Family Collection, una de las colecciones de arte del siglo XX más importantes, y ahora se ha vendido por 1,27 millones de dólares.
La escultura de Francisco Zúñiga Desnudo de Victoria también fue récord del artista. Y una vez más el colombiano Fernando Botero volvió a protagonizar las pujas, en esta ocasión junto a los artistas José María Velasco, Rufino Tamayo y Tomás Sánchez.
Armando Reverón

Armando Reverón Nació en Caracas el 10 de mayo de 1889 y murió el 18 de septiembre de 1954. Gran parte de su infancia transcurrió en Valencia, allá terminó los estudios primarios que había iniciado con los padres salesianos. En esa ciudad realizó también sus primeros dibujos. A los 13 años contrajo la fiebre tifoidea, enfermedad que según muchos estudios lo afectaría psíquicamente para el resto de su vida.Reverón regresó a Caracas a los 15 años, e ingresó en la Academia de Bellas Artes. Allí conoció un grupo de estudiantes del cual formaban parte, entre otros, Cesar Prieto, Rafael Monasterios y Antonio Edmundo Monsanto, quienes formarían años después el Círculo de Bellas Artes. Se entregó con intensidad a estudiar y obtuvo, con la municipalidad de Caracas, una beca para realizar estudios en España.A la edad de 22 años, Reverón llegó a Europa y allá entró en contacto con la obra de Francisco de Goya y Diego Velásquez. Viajó por una temporada a Francia donde pintó al aire libre; de esta época es su obra Paisaje de Burdeos. En ese país se reencontró con los pintores Tito Salas y Carlos Otero, a quienes había conocido en Caracas.Después de cuatro años en Europa, Reverón regresó definitivamente a Venezuela. Entre 1916 y 1918 llegaron a Caracas dos pintores que influirían decididamente en la obra de Armando Reverón: el rumano Samys Mützner y el ruso Nicolás Ferdinandov. En 1918, Reverón mostró algunas de sus pinturas en la Academia de Bellas Artes de Caracas, en una exposición organizada por Ferdinandov. En los carnavales de 1918, Reverón conoció en La Guaira a Juana Ríos. A partir de entonces Juanita, que contaba con 14 años de edad, sería modelo y compañera para el resto de su vida. Vivió períodos breves en Punta de Mulatos, La Guaira, y en El Valle de Caracas, donde pintó La Cueva en 1921. Finalmente, decidió trasladarse definitivamente a Macuto. Allí organizó su casa-taller, El Castillete, un ambiente poblado de plantas y animales que se convirtió para Reverón en un espacio vital, donde se confundía el arte con la vida y lo cotidiano con lo trascendente.La obra de Armando Reverón, según las investigaciones del historiador de arte Alfredo Boulton, pasó por diferentes etapas conocidas como Períodos azul, blanco y sepia. A partir de 1918, Reverón acentuó los aspectos nocturnos y oscuros del paisaje, el desnudo y el retrato utilizando los azules profundos, observando la luz a medida que ésta se mezclaba con la atmósfera del paisaje marino del trópico. Al Período azul pertenecen las obras Juanita, 1919; Paisaje de Macuto, 1920; La trinitaria, 1922; y Fiesta en Caraballeda, 1924.Hacia 1925, Reverón entró en una etapa de enorme producción, simplificó el uso de los colores en su investigación sobre el fenómeno de la luz e indagó en lo visual, a la vez que buscó las claves de un problema estético (Período blanco). Con pocas pinceladas, trazos, manchas y raspaduras logró efectos inéditos, otorgando nuevos valores a los diferentes motivos pictóricos. Este período se extiendió aproximadamente hasta 1935 y fue representado en obras como Luz tras mi enramada y Cocoteros en la playa, 1926; Macuto en oro y Marina y Cocoteros, ambas de 1931; Ranchos de Macuto, 1933 y Paisaje blanco, 1934.En 1933, Reverón sufrió su primera crisis nerviosa, por lo que fue trasladado a una clínica de Caracas. Luego de una terapia, el pintor se interesó cada vez más por el blanco, -también pintó sobre papel con pintura de cola- hasta que a partir de 1935 comenzó a realizar cuadros de gran tamaño y a utilizar el color sepia. A este período pertecen las obras Puerto de la Guaira, 1940; Playa, 1941; El Playón, 1942; Amanecer en el Caribe, 1944. Es representativa de este período, por su excelencia, su obra maestra Desnudo acostado, 1947, para la que Juanita sirvió de modelo. Esta obra mereció el Premio Nacional de Pintura en 1953.Paralelamente a su investigación sobre el sepia, Reverón inció la confección de objetos y muñecas que irían a complementar el mundo de El Castillete. Las muñecas le servirían de modelos, junto a Juanita. Los objetos -de utilería artística- revelan aspectos importantes de su sensiblidad y destreza. Hacia el final de su vida, Reverón invirtió cada vez más tiempo en la realización de sus objetos y en simplificar sus recursos expresivos. En 1945, el artista sufrió una nueva crisis nerviosa, y fue trasladado al Sanatorio San Jorge. Realizó dibujos y bocetos a lápiz, carbón y tiza. Salió de la clínica y, entre 1946 y 1953, abordó en su obra gran cantidad de motivos, desarrollados con diversas técnicas.Reverón dejó más de quinientas obras y construyó más de sesenta objetos. Es el artista que más comentarios críticos ha generado en Venezuela y ha comenzado a tener importancia decisiva en el arte internacional. La vida de Reverón, su enfermedad y las causas que lo llevaron a aislarse cada vez más en su mundo, se traducen en una voluntad de entrega al arte como jamás se había producido en la pintura venezolana.
Escucha canción Reverón de Alí Primera aquí:

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1 Comentarios:

A la/s junio 01, 2007 10:41 PM, Blogger Moliere Golden Retriever dijo...

Hermano, te visité y tu blog me gustó mucho, tus post son realmente interesantes y dignos de ser leidos por mucha gente.
Te hare un link en Moliere y copiaré algunos de tus post antiguos para direccionarte algunas visitas. Por ahora he hecho una visita rápida, pero me tomaré mi tiempo para visitar tu blog en profundidad.

Saludos de tu amigo...Moliere.

 

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